No sé en qué instante fue. Pero decidí creer. Nunca pudo haber sido trivial, tenía que ser ex - profeso, cargado de instantes apretados. Casi como si los segundos no pudieran contener las vivencias, y el tiempo fuera un cuarto estrecho donde no pueden simultaneamente suceder más cosas .
Recuerdo que sabía que no podía engañar, ni menos engañarme. Algun soplo de espiritu que inhibia mi moralidad de levadura, me alertaba sobre que él me conocía. Y yo podía sentir que me hablaba directamente a mi. "Los conocía a todos no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del *ser humano" Juan 2:24.
Recuerdo que sabía que no podía engañar, ni menos engañarme. Algun soplo de espiritu que inhibia mi moralidad de levadura, me alertaba sobre que él me conocía. Y yo podía sentir que me hablaba directamente a mi. "Los conocía a todos no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del *ser humano" Juan 2:24.
Lo que me marco, fue conocerme. Ese ni siquiera fue el principio. Y no fue una entrada fácil. Sé que con en esas 6 tinajas que los Judios usabán para los ritos de purificación Jesús inicia su evangelio profetico, transformando el agua en vino. Todavía no tengo esa fé, supongo que ni siquiera me siento capaz de tornar el jugo de uva en un buen vino. Antes de hacerlo, El dijo que ese todavía no era su tiempo. Me quedan esas palabras, que en todo era Dios mismo celebrando un matrimonio. Que haya partido su ministerio en una fiesta humana, pero que es una fiesta santa y un misterio de amor, no es casualidad. Pienso en eso, pienso en ver cómo el pueblo darán 7 vueltas para reconocerlo como Novio y mesias.
Es un inicio. Pero estoy contento de que Dios también nos mirará con amor cuando nos llegue el tiempo del matrimonio. Y qué sabrá formar el agua en vino, para darnos alegría cuando la bendición la envié sobre nosotros.
Besos Santos
JG
